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Retiro 15-01-2004

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Retiro 15-01-2004
Orientacion
Fundamentación de la Fe
La Experiencia del Mal
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Comunidad M-J. Zaragoza                                                           RETIRO Enero de 2005

Orientación

Recordando...

            Lo expresado en la orientación general para los retiros de este curso de continuar con el camino de fundamentarnos en la fe: pasar de la autosuficiencia humana a que el Señor sea el apoyo de nuestra vida.

 

Comentábamos esta semana en el equipo de espiritualidad que la relación con Dios “cercano y misterioso” es encuentro personal no contra-distinto del verdadero encuentro humano. Decíamos que tanto lo logrado como las dificultades que tenemos para éste, son signo de cómo va nuestro encuentro con el Señor. Espontáneamente reconocíamos que sentimos resistencias, descoloques o falta de conciencia.

 

Hablamos también de que la gracia de Dios ha llegado a nosotros mucho a través de la experiencia comunitaria. Bendito sea. Pero que este año buscábamos condiciones para que cada uno se centrase en su propio camino de transformación, y que eso mismo sea aliento de la vida comunitaria más que al revés, como quizá ha sido más habitual.

 

Lo que podemos poner de nuestra parte para fundamentar nuestras vidas en la fe, para tener verdadera experiencia de apoyo en El, es acercarnos a superar la banalidad de nuestra época en las mismas experiencias humanas en las que Dios habla e interviene. Solo que hace falta que nos enteremos que tiene mucho que ver, que habla y que interviene.

 

Para este retiro

            Por varias razones decidimos que sería bueno centrar este retiro en una de esas experiencias: la de la fuerza del mal. Experiencia que va unida a la propiamente religiosa de la fuerza del pecado. Pero vamos a centrarnos ahora en la primera para acercarnos en el siguiente retiro a la segunda.

 

            Es posible que nada más nombrarlo se nos haya hecho presente la tan viva y presente catástrofe natural del sureste asiático. Efectivamente, esa es una fuerza del mal (como podemos inmediatamente reconocer muchas otras en nuestro mundo). Frente a ello hay respuestas humanas: magníficos ejemplos de solidaridad, remoción de los sentimientos, búsqueda de mejoras científicas, sociales y políticas, etc.

 

            Pero, ¿Te parece que es eso todo?. No podemos eludir que la fuerza del mal es mucho mayor que todo lo que el hombre hace por superarlo. Por eso no es gratuito sino tremendamente humanizador, que los creyentes aportemos la pregunta hecha al mismo Dios. ¿Qué tiene El que decir a todo esto?.