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Carta Cuaresma 2007

CARTA DE CUARESMA.

 

BAJO LA ATRACCIÓN DEL CRISTO EN VÍAS DE CONSUMACIÓN PEREGRINAMOS COMUNITARIAMENTE HACIA LA PASCUA

  

Camino hacia la PascuaQueridos hermanos:

“En Dios somos, nos movemos y existimos” (He. 17, 28) expresa

S .Pablo en el Areópago de Atenas, apoyándose en lo que los filósofos  y poetas griegos habían descubierto, es decir, si Dios es Dios, estamos en El como una madre lleva a su niñito en el seno materno.

“Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres a quienes Dios ama”: Dios nos ama porque nos conoce; sabemos que no podemos amar lo que no conocemos: “Señor tu me sondeas y me conoces” (Ps. 139).

 

Señor, que así me amas, yo también te quiero conocer para amarte pues mi corazón “tiene sed de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua” (Ps. 64).Tomemos conciencia de todo esto e iniciemos la Cuaresma, liberando en el camino las actitudes que nos permiten peregrinar hacia la experiencia  renovada de la Pascua, plenitud de la expresión del amor que Dios nos tiene, en Cristo Jesús (1Jn. 4, 9)

 

“Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres a quienes Dios ama” (Lc. 2,14). Este Amor no es estático, es dinámico. El Amor, en cuanto tal, tiende a comunicarse, a integrar en sí toda la Creación. El Amor crea, sostiene, despierta, acompaña, reconcilia, intera, es fiel y leal, no muda, no excluye a nadie ni a nada: “¡Qué incomparables encuentro tus designios, Dios mío, que inmenso es su conjunto! Si me pongo a contarlos, son más que arena; si los doy por terminados, aún me quedas tú” (Ps. 139, 17-18). Dios es Amor, todo el Amor. Dios es el Amor en sí mismo, la fuente de todo Amor, así que el Dios Amor no cesa de comunicarse para integrarnos en Él, no de cualquier manera sino en Amor y en Verdad. El Dios Amor ha creado el Universo, al hombre y a la mujer y, en la tierra, busca a la persona humana creada a”su imagen y semejanza” para un encuentro de intimidad de modo que, participando es su Amor transformante y recreador, se haga amor y verdad, se humanice, sea divinizada  y le de gloria, es decir, tenga una misma vida con El, en su Origen, en su fuente. Esta es nuestra Cosmovisión esencial

 

El amor en la verdad y la verdad en el amor… es la Sabiduría: “La Sabiduría es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad. Siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar nada, renueva el universo, y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas” (Sb. 7, 26-27). Por eso Dios nos busca de mil maneras, una y otra vez, de ello todos nosotros somos testigos, tenemos experiencia de su insistencia con cada uno: ! Cuántas veces el ángel me decía: “Alma, asómate ahora a la ventana, verás con cuánto amor llamar porfía”! - ¡Y cuántas, hermosura soberana: Mañana le abriremos”, respondía, para lo mismo responder mañana!. Dios aprovecha todas las ocasiones en las que se producen en nosotros las condiciones  favorables para darnos cuenta y oír que nos dice: ¡Estoy aquí!, ¡Contigo y en ti! Estemos alerta,  creo que el estilo y modo de nuestra contemplación comunitaria es la “contemplación del darnos cuenta” entonces sentiremos interiormente lo que se lee en el Libro de la Sabiduría: “Estoy en la puerta y llamo, si alguno me abre entraré y cenaré con él”  en una sobremesa de intimidad que nos abre a las profundidades de nuestra interioridad rica y jugosa.

 

Las promesas de Dios, como en nuestro padre en la fe Abraham, se adelantan a su cumplimiento y conducen nuestro presente. En el proceso ¡se cumplen!: “Muchas veces y de muchos modos habló Dios, en el pasado, a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb. 1, 1-2). El Dios Amor y Verdad que busca en cada generación a las almas buenas para hacerlas sus amigos, y profetas del camino hacia Él, aprovecha todas las ocasiones favorables en las que el hombre está atento y consciente de su situación personal; nos busca y nos habla por medio de la encarnación de su Hijo, Jesús. Aprovecha las inquietudes científicas de los Magos que observan las estrellas del firmamento para que, entre millones, descubran una a la que sienten con un mensaje misterioso y especial. Se ponen en camino y después de muchos dificultades y desconciertos se les revela su misterio, al encontrarse en Belén con el pequeño Jesús, junto a  Maria su Madre. La experiencia del Señor les llevará, en sus vidas, a tomar otro camino. “Los pensamientos de Dios y los caminos de Dios” empiezan a ser sus caminos y pensamientos. La marginación social y religiosa de los pastores es la ocasión para la Buena Nueva: el encuentro con Jesús en cercanía con sus vidas: ¡asombro, gozo íntimo y alegría, están vivos, Dios está en ellos! Simeòn y  la viuda Ana, hija de Fanuèl, de la tribu de Aser son conducidos para lo mismo y lo encuentran en brazos de Maria; también José y María son reforzados en su vacación y misión para lo mismo; en el renovado encuentro con Jesús descubren el sentido profundo de su presencia entre nosotros; cuidarán del Niño en cuanto que es el Hijo del Padre, la Palabra cotidiana del Padre, en lo ordinario de  cada jornada, que nos conduce al Padre.

Luis, nuestro fundador, es llevado por María a su experiencia fundante: “Amar a Cristo que tanto amó a los hombres”. Tú y yo en la Comunidad, con Maria la Madre que es “el ideal humano y espiritual” de la misma, somos conducidos, (si nos dejamos y ponemos los medio que se nos ofrecen en Constituciones) al mismo encuentro con el Señor: “! Este es mi Hijo amado, mi elegido, en quien me complazco, Escuchadlo”! (Mc. 9, 7). Jesús también nos dice: ”nadie viene a mí, si el Padre no le atrae”. El Dios que nos ama, que nos conoce, que nos busca, sabe que tenemos necesidad de amor, de sanación y redención, que nuestro amor muchas  veces  esta enfermo e inmaduro… y nos da su Palabra y misión

 

 

Desde el día de nuestro bautismo (la Cuaresma brota de este sacramento de la iniciación a la vida cristiana, dinamizada hacia la Pascua) el Padre quiere y busca

 

 

comunicarse personalmente con cada uno de nosotros y, por eso, nos da su Palabra: Jesús de Nazaret. Jesús comparte con nosotros nuestra humanidad y las aspiraciones más profundas de nuestro interior, la asume en su encarnación: “Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación divina” (Gal. 4,4) así que, cuando somos instados a experimentar y vivir en el


 

Amor del Dios-Amor hemos de ir, cada día, como pequeñuelos a la Escuela de Cristo y, en su Humanidad, (él es nuestro Hermano primogénito, nuestro Maestro de Vida y nuestro Señor) acoger su Presencia y su  Palabra. En el silencio del que escucha para comprometerse en su camino, dejar que el Espíritu de Jesús nos recuerde, en cada momento oportuno, cuanto él “ha dicho y hecho”. Él es nuestra reconciliación de lo humano en lo divino; de lo divino irradiando en lo humano; el encuentro del tiempo con la eternidad y de la eternidad manifestándose en el tiempo, él es nuestra esperanza. ¿Cómo expresa Jesús la vida de la persona con rostro  verdaderamente humano y, cómo lo expreso yo?, ¿Cómo expresa él lo divino del hombre y, cómo lo expreso yo? Jesús es tan humano como sólo Dios puede serlo y además compartiéndolo con cada uno.

 Tiempo de Cuaresma: Propuesta de actitudes a desarrollar, despertar, profundizar para mejor responder a la vocación con la que hemos sido agraciados:

 

-         Dedicar un tiempo amplio a contemplar y concienciar la trayectoria de mi relación personal con Dios y todo lo que Él ha hecho para que yo me abra a su Amor

-         Cada día liberar un tiempo para acoger la Palabra de Dios y su Presencia en el corazón.

      Esto decididamente, cueste lo que cueste. El estar con Jesús, el estar con quien  

      sabemos que nos ama, es profundamente descansante y energetizador: ”Venid a mí

     todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y os daré descanso”(Mt. 11, 28)

-         Insistir en el conocimiento de nosotros mismos, poniendo el acento en un aspecto de

      aquello en lo que, hoy por hoy, he de tener en cuenta para dejar que el Amor, que Dios

      siente por sus criaturas, fluya mejor por mi cauce y entre nosotros.

 No tengamos miedo, él nos dice: “Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt. 11,29-30).

 

      El por qué, entre nosotros, de ponernos comunitariamente en camino hacia la

    experiencia de la Pascua:

 


 

Vuestro hermano en la asistencia espiritual:

                     Graciano

“En el esfuerzo por un hombre nuevo y una sociedad más humana, pacifica y justa, sabemos que el contenido más profundo de nuestro mensaje al mundo joven es Cristo, pues su misterio de  muerte y resurrección es el mensaje de la Iglesia a los hombres. Su irradiación emana del hombre y de la mujer tocados positivamente por este misterio.

En este sentido nuestra Comunidad se entiende a si misma, fundamentalmente, como proyección de vida y no sólo de  

acción, y se expresa entre los jóvenes a través de su presencia educativa”. (nº 46 de Constituciones)